LOS ICONOS DE CLAUDIU
pasioncofrade — Mié, 05/11/2008 - 16:13
AL PASO (NÚMERO 2)
LOS ICONOS DE CLAUDIU
El jueves, día 14 de julio, fueron bendecidos dos impresionantes obras de arte que vienen a enriquecer el patrimonio artístico religioso que posee la ciudad de Marbella. En este caso se trata de dos iconos que alberga la Iglesia del Santo Cristo del Calvario, de la que es párroco Claudio Barbut. El autor de ambos iconos es el artista del Vaticano, rumano de origen, Claudiu Ungureanu. El párroco Barbut lo conoce desde sus tiempos de estudiante. Ungureanu vivió una etapa con los monjes del monasterio de Santa Cruz de Jerusalén en Roma, pero no siguió la vida religiosa. Profundamente interesado en la faceta artística del mosaico, entabla relación con el Vaticano gracias a la introducción de Claudio Barbut cuando se encontraba en esta ciudad. Actualmente, formando equipo con otros diez artistas, se encarga de la restauración de los mosaicos de la Basílica de San Pedro; una superficie de mosaicos de de diez mil metros cuadrados. Es autor del mosaico existente en la iglesia de San Pablo Extramuros, conteniendo el rostro del Papa Juan Pablo II, siguiendo la tradición de recordar en esta iglesia con un mosaico cada papa que fallece. Además domina a la perfección, como se pone de manifiesto en las obras que se exhiben en la Parroquia del Calvario, la modalidad artística del icono de estilo bizantino.
Los dos iconos son fieles reproducciones de obras creadas en el siglo XIII por el artista italiano Cimabue. El primero de ellos es la “Madonna in Maestá”, cuya obra original puede ser admirada actualmente en el museo del Louvre, en París. Este icono es en realidad un tríptico; en el cuerpo central aparece la imagen de la Virgen con el Niño Jesús, entronizados en una cátedra y en los laterales seis ángeles. El brillantísimo cromatismo de la composición y el diseño de las figuras son plenamente bizantinas. Se ha situado en la capilla del Sagrario.
El segundo de los iconos es también reproducción de una obra de Cimabue: “El Crucificado de la Santa Cruz”, que se encuentra en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia. En su época esta era una interpretación muy avanzada de la figura de Cristo, con el cuerpo ondulante, en forma de llama. Se intenta representar que la muerte no es un momento de miedo sino de paso hacia una nueva vida. Este Cristro, que hunde la cabeza en la clavícula, transmite una intensa sensación de paz. Se ha colocado en uno de los laterales de la iglesia, aunque posiblemente en un futuro se ubique en el altar mayor. En el exterior de la iglesia se han situado don grandes fotos de presentación de las dos obras. Son iconos que ofrecen una imagen de gran modernidad, a pesar de que se inspiran en originales del siglo XIII.
Francisco Moyano
