Todo comenzó en Galilea
pasioncofrade — Sáb, 03/01/2009 - 12:09
Solemnemente, y con cierto boato, celebramos la llamada Semana Santa, semana grande para los cristianos. Vivimos así el culmen de nuestra redención:la Pasión y Muerte de Jesucristo,nuestro Salvador. Aunque el colofón es la Resurreción, el gran triunfo de Jesucristo, meta de nuestra esperanza.
Pero toda la obra se salvación comenzó mucho antes. Cuando el hombre, en sus inicios, intentó ser su propio dios. La gran tentación del hombre fue "el sereis como dioses", tratando de ser su propia norma de vida, principio y meta de todas sus actuaciones. Y falló, fracasó. Perdió su inocencia, quedó desnudo del todo, se privó de la amistad con Dios.
Pero desde ese momento Dios pensó en restablecer todo. Ideó un gran proyecto:devolver al hombre la amistad, mostrarle una manera de ser persona al estilo divino: proyectó que su Hijo se encarnase, se hiciera ser humano, se hiciera hombre.
Para todo esto necesitaba cooperación humana; necesitaba la intervención de una mujer, dispuesta al plan de Dios.
Y aquí entra en escena aquella joven, sencilla y humilde, disponible totalmente para Dios y para sus planes. Ante el anuncio del angel, María fué "la esclava del Señor", el "sí" a Dios, el "sí" a la voluntad de Dios, con todos sus gozos, con todos los riesgos, con todas las penas y dolores que pudiera acarrearle su aceptación.
Todo comenzó en el "sí" de María al "sí" de Dios, al proyecto de salvación de Dios. Sin ruidos, sin nada extraodinario más que un corazón lleno de fe,de confianza, de amor
Llegarán días de apuros de madre, pensando en el Hijo que le ha ido, viendo al Hijo por pueblos y ciudades que le acogen clamorosamente, pero que luego lo llevarán a una muerte cruel. Pero en su corazón de Madre la confianza en el Señor, esperando un triunfo final que lo espera.
Llegará la calle de la Amargura, el Calvario, la Cruz. Pero se mantendrá firme, serena, sabiendo que su Hijo, Hijo de Dios, está realizando la obra más grandiosa para la humanidad.
Y al pie de la Cruz, recibirá una tarea grandiosa: ser Madre de la Iglesia, Madre de todos los seguidores de su Hijo comenzando por los ápóstoles, seguidores directos, Madre de todos los hombres.
Todo comenzó aquí en la tierra con un "sí" a Dios, aunque todo se había iniciado con un "nó" de desplante y soberbia.
María fue el "sí" a Dios como Jesús fué el "sí" a la voluntad del Padre.

