Duelo en la noche de Viernes Santo
pasioncofrade — Dom, 04/04/2010 - 13:03
Las hermandades del Santo Sepulcro (perteneciente a la Hermandad del Nazareno) y de la Soledad, las más antiguas de la ciudad, salieron en la noche del Viernes Santo al encuentro de los miles de fieles que abarrotaron las calles de Marbella para vivir una jornada de recogimiento.
La devoción se hizo patente en cada rincón, en cada callejuela, en cada plaza. El silencio únicamente lo rompió el sonido seco de las horquillas de los hombres de trono que combinaban cada cuatro golpes en el suelo con los sonidos de, también, cuatro tambores que precedían al trono (por expreso deseo del difunt hermano mayor Manuel Lavigne). La Virgen de la Soledad, una Dolorosa, con sus manos entrelazadas y su corazón partido por una daga, réplica de la que fue pasto de las llamas en la Guerra Civil, y que concentra en su rostro todo el sufrimiento de una madre que ve morir a su hijo.
La Virgen marchó tras el catafalco colocado en un impresionante trono barroco de Rafael Ruiz Liébana elaborado en madera de cedro real.
Pese a todo, no hay lujo ni ostentación. Abría el cortejo, el Cristo en el Santo Sepulcro, una talla de fina factura realizada por el imaginero Ricardo Ribera Martínez y que procesiona la Hermandad del Nazareno, acompañada una vez más por miembros del tercio de la Legión, que entonaron 'El novio de la muerte' entre los aplausos del numeroso público que se echó a la calle para admirar a los titulares de ambas hermandades.

